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Roamer

Una foto en la nieve, un café en la mano: activación invernal con Nescafé

Nescafé en la nieve: el Roamer que recorre pistas y convierte cada foto en un recuerdo

Tuvimos el privilegio de acompañar a Adidas en una gira por tres de las ciudades más emblemáticas del baloncesto europeo, participando en las activaciones oficiales del EuroBasket en el Adidas Arena de París, Múnich y, finalmente, Atenas.

Durante todos los fines de semana del mes de febrero, llevamos a cabo una activación de larga duración en tres de las estaciones de esquí más icónicas de España: Boi Taüll, La Molina y Port Ainé. Una acción pensada para durar, para repetirse y para que cada fin de semana generara el mismo impacto que el primero.

El protagonista fue el Roamer, nuestro fotomatón móvil, reconvertido en un compañero de pistas. En lugar de esperar a que la gente viniera a la experiencia, la experiencia fue a la gente: nuestro equipo recorrió las pistas con el Roamer, buscando el mejor punto, la mejor luz y el mejor momento para capturar esas fotos que normalmente se habrían quedado solo en el móvil. Aquí se transformaron en algo más: un recuerdo físico, inmediato y de marca.

La dinámica fue simple, y por eso funcionó tan bien. Sin colas, sin pasos complicados, sin fricción. El equipo se acercaba, la foto se hacía de forma rápida y espontánea, y los participantes se dirigían al punto de impresión de Nescafé, donde la experiencia se completaba de la mejor manera posible: la foto se imprimía en el momento y, mientras esperaban, podían disfrutar de un café caliente. Un gesto sencillo que convirtió una acción de marca en un momento de bienestar real, especialmente agradecido cuando las temperaturas en pista estaban bajo cero.

Lo que hizo especial a esta activación fue que no ocurrió una vez y desapareció. Fue una presencia constante durante todo el fin de semana, generando un flujo continuo de participantes, repetición y conversación. La gente la vio, participó, se lo contó a otros, y el ciclo volvió a empezar. Además, cada participante pudo llevarse su foto también en digital escaneando el QR, ampliando el recuerdo más allá del papel y facilitando la difusión orgánica en redes.

El resultado fue una acción altamente compartible, que generó sonrisas, engagement y conversación en un entorno donde la emoción ya estaba presente de por sí. Y lo más valioso para la marca: Nescafé quedó asociado a un momento positivo y memorable, con una experiencia útil, cálida y perfectamente alineada con el contexto de invierno. No fue publicidad que se ve y se olvida. Fue un recuerdo que la gente se llevó a casa, con la marca dentro.

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